¿Por qué llevar a tu hijo a clases de inglés a una academia?


 

Muchos lo hemos pensado. ¿Cuándo estaría bien apuntar a tu hijo/hija a clases de inglés? ¿Desde muy pequeño o puede ser más tarde, cuando empiece a aprender inglés en el colegio? Según nuestra experiencia, lo mejor para aprender un idioma sería desde una edad muy temprana (4-6 años), ya que las capacidades para absorber nuevos conocimientos son superiores, incluso si no hablan mucho en inglés, sea por vergüenza o por falta de vocabulario. Lo más importante es que tu hijo empiece a escuchar el habla inglesa y entender poco a poco, para poder construir frases más adelante.

¿Clases de danza, deporte, música o inglés?, ¿demasiadas?. Muchos padres se lo plantean. Probablemente, es mejor no sobrecargarles con tantas actividades extraescolares, pero lo deseable sería empezar pronto con lo que les puede servir para el futuro, teniendo también en cuenta sus necesidades e intereses personales.

Se podría decir que, aparentemente, ya aprenden inglés en las clases del colegio, pero la realidad es que en un grupo de 25 niños no pueden interactuar adecuadamente, ni el profesor poder ayudarles personalmente tanto como en un grupo reducido. Las clases de Ingles en una academia, en cambio, se enfocan en la comunicación, comprensión e interacción, por lo cual, resulta más entretenido y real para los niños, y repetimos “aprender el idioma real”, no solo haciendo ejercicios escritos o escuchando al profesor.

Con profesionales nativos preparados en una academia, tus hijos están sumergidos en el idioma, lo viven desde pequeños y empiezan a ver dicho idioma como algo normal y cercano. Además, los niños de 4-6 años tienen menor sentido de la vergüenza que los comprendidos en la franja de edad de 7-9. A la hora de aprender inglés y expresarse, aunque utilicen palabras sueltas, repiten imitando al profesor sin darse cuenta ni cuestionar sus capacidades, sean altas o con un rendimiento normal, y se enfrentan a posibles dificultades en el aprendizaje de ciertos conceptos cada vez más complejos. La mayor fluidez y la habilidad de pronunciar con claridad les ayudará paulatinamente a avanzar, a quitar esta sensación de vergüenza que puedan tener los niños a partir de los 9-10 años en adelante para hablar un idioma extranjero. Poco a poco los niños empiezan a entender, a cantar alguna canción y decir algunas palabras y, finalmente, ellos mismos elaboran frases cortas. La interacción con un profesor (nativo) ayuda a “vivir” el idioma jugando e interactuando con otros niños a la vez. Está comprobado según diferentes estudios que la presencia física de una persona hablando el idioma al lado de un niño no es sustituible con un video o dibujos en inglés, ni crea el vínculo emocional que puede haber en clase.

Pasarlo bien y aprender un idioma con compañeros es lo mejor para los niños y lo que todos los padres deseamos para ellos.

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